Reseña: Ocho millones de maneras de morir - Lawrence Block

Reseña del libro: Ocho millones de maneras de morir, Lawrence Block

Sinopsis

En Nueva York existen millones de maneras de morir, y Matthew, un ex policía alcohólico, lo sabe. Kim era una prostituta de lujo que también intuía esa verdad implacable y, por eso, quería dejar su trabajo. Ahora está muerta, y es demasiado tarde para ella. Pero Scudder hará lo que sea por averiguar quién la mató, al mismo tiempo que intenta seguir adelante y encontrar una razón para seguir viviendo.


Sobre el autor y el libro

«Ocho millones de maneras de morir», escrita por el gran maestro Lawrence Block, es mi primer acercamiento a la novela negra y, por lo que me he enterado en diversos medios de internet, es uno de los mejores libros de la saga de Matthew Scudder, nombre que lleva su, aparentemente y de acuerdo con la contraportada, detective fetiche protagonista de esta historia. Fue publicada originalmente en 1982 y posteriormente tuvo una adaptación cinematográfica homónima en 1986, pero no he venido a hablar de la película.

En esta obra, Lawrence Block nos sumerge no solo en la cotidianidad del bajo mundo neoyorquino, sino también en los pensamientos, miedos y reflexiones de todos sus personajes, por razones obvias, con un especial énfasis en su protagonista. Los hechos que se presentan, en más de una ocasión, se ven alterados para nosotros como lectores por los pensamientos de quien los narra, haciendo mucho más inmersivas las experiencias de los personajes.


Sobre mi opinión

Siendo una neófita en el género, mi opinión puede no hacerle justicia; para eso, tendría que al menos leer unos cuantos libros más. Sin embargo, precisamente por esto es que me ha parecido tentadora la idea de escribir lo que pienso sobre esta obra. Además, pese a pertenecer a una saga, este libro en particular funciona como independiente, de forma que no es necesario haber leído los anteriores a menos que quieras enriquecer el contexto de la historia.

¿La recomendaría? Claro que sí. He tenido altibajos durante mi lectura, pero en general la he disfrutado, y la primera mitad me la he pasado como agua. Así que te doy la bienvenida.

Lawrence Block, autor de Ocho Millones de Maneras de Morir
Lawrence Block, autor de Ocho millones de maneras de morir

Resumen y opinión extendida

Un intento de dejar todo atrás 

Matthew Scudder es un ex policía alcohólico, ahora detective, que se ha propuesto abandonar su adicción a la bebida, al igual que una rubia despampanante de la época, Kim Dakkinen, planea abandonar la vida galante, razón por la que recurre a él para que haga de intermediario entre ella y Chance, su chulo. Scudder habla con el tipo y le asegura a la chica que no tiene de qué preocuparse; además, lleva siete días resistiendo la tentación del alcohol y asistiendo a las juntas de AA, pero un mal presentimiento del protagonista se cumple cuando lee un artículo en el periódico: Kim estaba muerta.

Ahora que lo pienso, me parece curioso cómo ambos hacen un intento por olvidarse de su pasado, fallando. Kim parece ser más inocente de lo que se esperaría, quizá por ser tan joven, siendo esto mismo lo que la lleva a una reacción en cadena que resulta en su fallecimiento. Por el lado del protagonista, la muerte de su clienta le afecta a tal punto de casi acompañarla cuando se refugia en la bebida, tratando de sobrellevar no solo la noticia, sino también sus propias penas, negándose a pedir ayuda.

En todo momento, la narración nos sumerge por completo en la Nueva York de aquellos años, y aun así se las arregla para ser incluso más inmersiva con los pensamientos de Matthew. No es solamente que sea él quien nos muestra todos los sucesos que ocurren. Desde un primer momento, podemos sentir su desesperanza al encontrar nuevas tragedias en los periódicos, cómo lleva su vida personal con inercia; en general, Matthew es un hombre sin motivaciones para vivir.


«Mi mente se perdía constantemente»

Las investigaciones sobre el asesinato de la rubia comienzan a petición del propio Chance. Scudder contacta a algunas personas, conoce a las compañeras de Dakkinen y va de un lado a otro, haciendo todo lo que puede para encontrar los trozos de un rompecabezas donde ninguna pieza parece encajar. En sus propias palabras: «Todo funcionaba perfectamente. Hasta que dejó de funcionar». Solo sabemos lo que él sabe, por lo que podremos o no acertar en lo siguiente que vendrá, pero en más de una ocasión podremos sentirnos tan perdidos como él lo está.

El caso de Kim pudo haber sido el de alguien en el lugar equivocado con la persona equivocada, y es este posible hecho el que lo abruma por momentos, haciendo más tentadora la idea de tomar un trago, aunque él mismo sepa que eso no lo llevará a nada bueno.

Incluso con eso, Matthew insiste en su búsqueda de la verdad, probablemente tratando de apaciguar su propio dolor por el camino. ¿Qué recibe como recompensa? La oportunidad de ser él quien ahora sea mencionado en las noticias por estar, casualmente, en el momento y lugar equivocados. No llega a ocurrir, pero esto vuelve a ser un duro golpe. Vaga como fantasma en pena buscando algo que lo distraiga de siquiera levantar un vaso con alcohol, desesperado, recordando perfectamente las marcas de las bebidas, solo que, a diferencia de la vez anterior, pide ayuda y es ayudado.


«Pobre de mí, pobre de mí, ponme una copa»

La nueva tragedia hace reflexionar a Scudder. Ciertamente, es un tipo que busca hacer lo correcto, pero con los impulsos adecuados, tampoco es muy distinto de sus conocidos con dudosa moralidad; sabe que no es ningún justiciero o alguna clase de ángel guardián. Constantemente busca expiar sus culpas asistiendo a las reuniones de AA, pese a no participar nunca en ellas, dejando dinero en iglesias, aferrándose tanto como puede a creer que hay algo más allá de una simple casualidad para el caso de Kim, reprochándose por una bala perdida, porque la historia de su vida parece ser la de nunca llegar a tiempo. Siente que está en deuda con alguien.

Sus pensamientos no lo dejan tranquilo, tal vez por eso es que procura ir de un lugar a otro sin demasiados descansos, cruzándole por la mente en más de una ocasión las maneras que podría usar para acabar con su sufrimiento. He pensado que se aferra a la investigación, en parte porque quiere saber lo ocurrido, en parte como una excusa para seguir viviendo.

Él ignora las advertencias sobre dejar de buscar al culpable en varias ocasiones. Una amenaza de muerte, un susto al creer que la amenaza podría cumplirse, incluso sus contactos le dicen que ya ha hecho más de lo que se espera dadas las circunstancias. Puede que el haber pedio y haber aceptado ayuda, por muy pequeño o insignificante que pareciera el gesto, le haya impulsado a continuar, pero sigue sin estar seguro de lo lejos que puede llegar a causa de su pasado.


El final de esta historia y el comienzo de otra

Comparado con el resto del libro, el final es probablemente lo que menos me convenció. Siento que tuvo un ritmo más apresurado al resto de la narrativa, y me molestó que resolvieran un conflicto simbólico que me interesaba, con el 32, de manera anecdótica, pero tampoco creo que haya sido un mal final. Da pie para continuar la historia de Matthew, cosa que no dudo teniendo en cuenta que la saga lleva su nombre, y funciona sorprendentemente bien por su cuenta.

No conozco al personaje fuera de esta novela. Hay pinceladas del pasado que lo atormenta y de lo que, supongo, ocurrió en novelas anteriores, cosa que por lo general hubiese sido un impedimento, pero el autor ha sabido dar los detalles justos, necesarios y exponerlos de forma idónea para que funcionen independientemente, algo que agradezco.

La trama se encuentra en buen equilibro con el protagonista, los diálogos son interesantes al igual que las reflexiones para la época y se transmite muy bien el ambiente sórdido, tanto de la ciudad de Nueva York como de la vida que lleva Matthew. En definitiva, ha sido un muy buen acercamiento al género de la novela negra.


Gracias por visitar este pequeño rincón. Hasta volvernos a encontrar.

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